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lunes, 23 de septiembre de 2013

Pioneras: Chucho Sanoja y su orquesta 2


Lamento Naufrago
http://youtu.be/ql9L8rwST5g
Canta Chico Sensación Salas
Porro de Rafael Campo Miranda (Col)
Clásico de la música bailable

Sin Corazón en el pecho
http://youtu.be/zj2o9EOAH28
Porro de Rafael Campo Miranda (Col)
Los músicos venezolanos nacen buenos y como tal se desempeñan en cualquier género musical. La historia de la música popular venezolana así lo registra. Así como dicen que cada niño que nace trae su pan bajo el brazo, de la misma forma se podría asegurar que en Venezuela los músicos nacen con su música y sus instrumentos bajo el brazo.
Todos ellos – o la mayoría- comienzan desde chiquitos, en la música folklórica y en la música popular bailable. Es lo primero que se resalta cuando se habla de la trayectoria de los músicos vernáculos. “Desde chiquito se sintió atraído por…”, dicen las biografías, datos y presentaciones de los artistas venezolanos. Y como no, si Venezuela habla cantando y los bebés de por aquí comienzan a llevar el ritmo musical antes de dejar el biberón.

Chucho Sanoja

Este músico del siglo XX es punto de referencia entre los directores de orquestas bailables del país. Resaltará por siempre en la historia de la música popular. Chucho Sanoja integra junto a Luis María Billo Frómeta, Luis Alfonzo Larrain, Aldemaro Romero y Renato Capriles con Los Melódicos, el grupo destacado de directores orquestales de Venezuela.
Jesús Sanoja, conocido artísticamente como Chucho Sanoja, nació el 26 de septiembre de 1926, según cuentan los cronistas, en la esquina de Paradero, en Caracas. 
Su formación musical comenzó temprano. Tenía 8 años cuando recibió las primeras lecciones del organista de la Iglesia Los Salesianos. A los 16 años Sanoja se inició ya cantaba profesionalmente con la Sonora Caracas, de Leonardo Pedroza, director además de la Leonard Melody. Sanoja aprendió de Pedroza  la experiencia en el arte de arreglar, además del oficio de organizar y dirigir grupos musicales.
Con el correr de los años Sanoja continuó madurando como instrumentista, y la experiencia adquirida, junto a sus dotes de músico se unió a la orquesta de los Hermanos Belisario, que para el momento era una de las más populares en Venezuela.
En aquellos tiempos los músicos y las orquestas tocaban en bailes, carnavales, grandes celebraciones y en la radio, que en la década del cuarenta estaba en plena expansión. Los estudios de radio eran grandes y las orquestas cabían holgadamente en ellos. Cantaban y tocaban en vivo y hasta echaban un pie en esas emisoras.
Chucho Sanoja vivió esa época y se desempeñó en el renombrado y recordado espacio “Cada Minuto una Estrella”, de Radio Libertador, emisora que, junto a otras de esos años, dio un gran impulso a la música y sus cultores, con énfasis en el apoyo a las noveles figuras empeñadas en lograr la consagración. 
Posteriormente pasó a Radio Tropical, donde se encontró y trabajó con el animador Amador Bendayán, personaje famoso de la radio y la televisión, donde también se desempeñó como actor en espacios de humor.
Durante los años 44 y 45 Chucho Sanoja siguió creciendo como músico, codeándose con los directores de orquestas, a las cuales se fue integrando sucesivamente. Formó parte de varias de las más reconocidas del país, entre ellas la orquesta de Luis Alfonzo Larrain, en la cual conoció a José Pérez Figuera, orquestador de la agrupación, con quien aprendió el arreglo orquestal.
Con Pérez Figuera profundizó los conocimientos que le enseñó Leonardo Pedroza y pronto tuvo la oportunidad de arreglar algunas piezas para el maestro Larrain, continuando con trabajos similares para Billo Frómeta.

Chucho Sanoja y su Orquesta

Corría el año de 1951 cuando Chucho Sanoja decidió fundar su propia orquesta, junto a su hermano y también músico Tomás Sanoja, actuando con regularidad en Radiodifusora Venezuela y Radio Continente, además de amenizar los grandes eventos de entonces, tales como la inauguración del Hotel Tamanaco en Caracas y los Círculos Militares en todo el país, alternando con Billo’s Caracas Boys, Havana Cuban Boys y Xavier Cugat.
Para la década del sesenta del siglo XX Chucho Sanoja y su orquesta visitaron países como México, Colombia y España, además de participar con éxito en los famosos carnavales caraqueños, alternando con la orquesta de Tito Rodríguez en el Hotel Ávila. Ya para entonces el reconocido director de orquesta venezolano exhibía un gran cartel y popularidad
¡En el Ávila es la cosa! era el anuncio entusiasta de la publicidad que se le hacía al duelo amistoso de ambas orquestas, el cual quedó registrado en un disco de larga duración: “En el Hotel Ávila Sigue la Cosa” (1964).
Con tal trayectoria y prestigio, Chucho Sanoja pasó a ser el director musical del “Show de Renny” (RCTV), contratado por el exigente y minuciosísimo Renny Ottolina.

Las mejores voces

Plena Española

Acuarela 1 
Solista:Víctor Pérez

Con la orquesta de Jesús Chucho Sanoja cantaron los mejores solistas nacidos en Venezuela o venidos de otras tierras que antes o después integraron orquestas famosísimas, como por ejemplo, la Sonora Matancera. Entre esas voces cadenciosas hay que mencionar a Víctor Piñero, Manolo Monterrey, El Ciclón del Caribe, Kiko Mendive, Alberto Beltrán, Víctor Pérez, Nelson Pinedo, Chico Salas, Héctor Barinas, Daniel Montes de Oca, entre otros vocalistas destacados.
Además de arreglista y director orquestal, Chucho Sanoja fue pianista y compositor de piezas populares que bailaron los jóvenes y no tan jóvenes de aquellos años de la destacada presencia de su orquesta en el escenario musical. De su inspiración se recuerdan “Magia Blanca”, “En la Soledad”, “Maracaibo”, “Te Pude Alcanzar”, “Aunque parezca inútil”, “Campesinita” y “Estoy arrepentido”.
De especial significación para el historial musical de Venezuela es la suite “La Resistencia” que compuso Sanoja, donde evoca por medio de hermosos acordes a la Caracas de los años 30, 40 y 50. Esta es una verdadera joya musical que aún no ha podido ser estrenada y que podría ser materia a estudiar por su talentoso hijo Chuchito Sanoja, piensan en Sacven.
Además  escribió un curso de enseñanza musical que consiste en siete cartulinas bellamente dibujadas que llevan impresos los tonos musicales y una inducción sencilla para aprender la teoría y el solfeo. 
Además hizo versiones de clásicos bailables como “Lamento Naufrago”, “Ya Voy Hacia ti” y “Plena Española”. En la década de los 60 Sanoja hizo un paréntesis en la música bailable, disolvió la orquesta y se dedicó a la publicidad. Pero en 1975 reapareció en escena y nuevamente figuró en la tarima con su orquesta de grata recordación, especialmente por su sonido y ritmo inconfundible, por el uso de saxofones barítonos y flautas al unísono.

El 11 de diciembre de 1998, se murió Chucho Sanoja en su misma ciudad natal, dejando un preciado legado musical  a Venezuela y América. 




        
Billo Frómeta, Chucho Sanoja y otros




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