Páginas

martes, 23 de junio de 2015

Tino Carrasco, rapsoda larense




tino-carrasco
Carora 1901- 8/2/1975



La Guerra de Los Vargas
Los Cantores del Trópico
(Segundo LP/1966)
Amalia Rosa
https://youtu.be/ZDM49D9SEI8
Coral Inces Lara

Golpe Tocuyano
https://youtu.be/_PY_IMwyhAg 
Coro Juvenil Cabudare/Director: Gregory Ortiz


      Celestino Tino Carrasco fue un músico larense, nacido en Carora. Nació con el siglo XX, en 1901, en Barrio Nuevo, sementera de poetas, cantadores y talentosos músicos. Allí nacieron Juancho Querales, Rodrigo Riera, Arminda (Min) Suárez, Plinio Bracho, Chemaría Suárez Lameda, Javier Meléndez, Vale Cayayo, El Chingo Ángel, Los Hermanos Gómez, Isabel y Lolo Carrasco. Quizás sea por eso que los caroreños afirman que “Carora sin Barrio Nuevo es una guitarra sin cuerdas”.
   Tino Carrasco fue músico popular, sin academia, del mismo origen humilde que Alirio Díaz y Rodrigo Riera, de quienes se diferenció en que ambos guitarristas pudieron seguir estudios en conservatorios y academias musicales, mientras que Tino, en cambio, se abrió camino amparado en su inmenso talento innato con sus composiciones poéticas y su inseparable bandolina.
      Ni su piel cobriza – que le valió el remoquete de “El Negro”-, ni su apellido, tuvieron raíces en la aristocracia caroreña. Su figura era inconfundible en su Carora natal, con su acostumbrado paltó a cuadros, su identificativo sombrero de pajilla, la pañoleta de siempre cubriendo su negro cuello. Y su mandolina inseparable. 

El rapsoda que admiraba Mariano Picón Salas


      De Tino Carrasco decía don Mariano Picón Salas, que improvisaba las más intencionadas coplas. “Darle al negro Tino un pie forzado y ya lo estará desarrollando y devolviéndolo como una gallarda serpentina. Es Tino parte de una inmensa tradición rapsódica venezolana que remonta a las viejas canciones coloniales, a los cantares de gesta de la Independencia y la Federación y a todas las peripecias contemporáneas que pule y elabora su inventiva de artista, se pone al hablar con su garganta”, afirmaba Mariano Picón Salas.
        Tino Carrasco es el autor de Corrido de las Cien mujeres, una obra que en el decir de Picón Salas, “por la fluencia de la versificación y la agilidad de los retruécanos parece la obra de un Lope de Vega selvático y mestizo que no tuviera otro maestro que la más alegre y desenfadada Naturaleza”.
--Es en la invención de nuestra música popular, el curioso e inspirado equivalente de Feliciano Carvallo en nuestra pintura, escribió Picón Salas acerca de Carrasco.
    Otros críticos opinan que “el Negro Tino tiene también en sus composiciones algo de tragedia griega, pues explora los abismos y vericuetos del alma. En su golpe más emblemático, Amalia Rosa, por ejemplo, escribe: “Toma niña este puñal / ábreme por un costao / pá que veas mi corazón / con el tuyo retratao.
     El alto vuelo poético de Tino Carrasco se reafirma en el diálogo con los muertos en su danza Soñar despierto: Yo te seguiré queriendo / hasta después de la muerte, / no creas que eso es mentira / que después también se quiere…/ yo te quise con el alma/ y el alma nunca se muere.
      Otros analistas de su obra señalan que en El Negro Tino sueño y vigilia se confunden y le dan sentido de muerte a la vida y sentido de vida a la muerte”, como se observa en la misma danza : Soñé que me había muerto / y viste pasar mi entierro / soñé que tú me querías / que mentira son los sueños / soñé también, vida mía / soñé que el Sol me alumbraba / y por soñar imposible / soñé que tú me querías… / Y por soñar imposible / soñé que tú me querías.




El Negro Tino Carrasco (Izq.) y el cuatrista 
Ángel Álvarez (El Chingo), año de 1939.


El carcelazo del hijo del alguacil

A El Negro Tino la crítica lo consideró como “uno de los iniciadores de la llamada Trova Social o canción de protesta en Venezuela”. La protesta de El Negro Tino tuvo su razón justificada pues vivió una monstruosa injusticia al pagar cárcel durante nueve años. La causa fue que un reo de alta peligrosidad se le fugó a su padre, el alguacil Alejandro, por lo que los esbirros de la dictadura lo obligaron a entregar a su hijo Celestino para que pagara los años de condena que le correspondían al delincuente fugado. Eran los tiempos cuando gobernaba el general Cipriano Castro.
Ese mismo sentido de protesta lo expresó Tino Carrasco en sus versaciones.  Una vez compuso unas piezas al triunfo de la revolución cubana en 1959: Ya cayó otro dictador / de los que estaban en lista / fue huyendo a Santo Domingo / un tal Fulgencio Batista / él era un imperialista /y un avaro caudillo, / se fue a Ciudad Trujillo / / no con buenas intenciones, / fue derrotado por Castro / y sus grandes seguidores, reseñó el cronista oficial de Carora, Luis Eduardo Cortés Riera.
Otros versos suyos protestaron la presencia de los estadounidenses en Venezuela: “Empezaron a venir”: Cuando los americanos / empezaron a venir / y sólo se oía decir: / qué bien están los zulianos. Y más adelante: Pa’ acabarnos de arruinar / nos mandaron las victrolas / ortofónicas, radiolas / y los carritos de a real / quién se iba a imaginar / que vinieran hidroaviones, / automóviles, camiones / y el teléfono sin hilo / y cosas por el estilo / que inventan esos ladrones.




trasera-w

@ElbaRomeroLopez



1 comentario:

  1. Yo quisiera saber quién canta Soñar Despierto porque era la cancion favorita de mi padre y no la encuentro

    ResponderEliminar