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lunes, 7 de octubre de 2013

Cuando el Orinoco inundó a Tucupita

Delta del Orinoco


Orinoco Río Abajo
http://youtu.be/MLMa6yk6RMI
Autor: José Enrique Chelique Sarabia
Voz: Cherry Navarro

El Río Orinoco
http://youtu.be/9OHze5HmFhI
(Fondo musical:Orinoco Río Abajo)

El Delta de los waraos
Voz: Elio Zamora, El Deltanito de Oro
Ritmo: Joropo en tiempo de Merecure

Video de Oscar Cedeño



 La creciente más grande del río Orinoco que se recuerda en Tucupita es la ocurrida el 13/09/1945. Esa vez el desbordamiento del río Orinoco causó una gran inundación y grandes pérdidas en la población de la Sultana del Mánamo. Varias viviendas fueron afectadas por las aguas, muchas personas quedaron damnificadas y otras fueron afectadas. El sector agrícola tuvo grandes pérdidas.
Este fenómeno hidrometeorológico causó graves estragos que fueron difíciles de determinar desde el punto de vista económico, aunque fue tal la magnitud de la inundación, que figura en la historia del estado Delta Amacuro y del río Orinoco como la más grande de todos los tiempos y es punto de referencia cuando se habla de las grandes crecidas de “la serpiente enroscada” de los guaraos.

El macareo 

Caño Macareo, Flotel Warao

La penetración de las aguas marinas en el Delta del Orinoco constituye una importante fuente de recursos para los waraos, ya que permite la superposición casi diaria de las especies piscícolas tanto oceánicas como fluviales, lo que da origen a una importante riqueza pesquera, hábilmente utilizada por los guaraos desde hace siglos.
Este fenómeno se conoce como MACAREO, el cual no sólo incrementa el intercambio piscícola entre las aguas fluviales y las marinas, sino que también las aves se aprovechan de él, de la misma manera que los guaraos.
La palabra macareo designa a un rápido y ruidoso oleaje de las aguas en un curso fluvial que desemboca en el mar, debido a la irrupción de las aguas marinas durante las mareas en su fase de pleamar y es el término empleado en el delta del río Orinoco en Venezuela.
El macareo más notable es el llamado en lengua tupí-guaraní pororoca, estruendo que se produce en la desembocadura del río Amazonas.

Caño Macareo

Caño Macareo


Orinoco
http://youtu.be/O_aC7Ruf--Q
Rincón Morales (Gaita)

Caño Macareo es el nombre de uno de los brazos del Orinoco en su delta. El macareo, es decir, la entrada de las aguas marinas durante la pleamar, es el fenómeno que explica lo intrincado de la red fluvial en el delta, ya que muchos de los caños constituyen aliviaderos momentáneos para las aguas marinas.
Los españoles quedaron asombrados ante el sentido de orientación que tienen los waraos cuando navegan por el delta, inclusive de noche cuando se guían por las estrellas, sin perderse en los caños o brazos del delta, que tienen numerosos meandros formando círculos casi completos y, además, corrientes contrapuestas de acuerdo con la fase de las mareas:
·       “Durante la pleamar, la corriente superficial se dirige río arriba (aunque en el fondo siga fluyendo hacia el mar) y poco tiempo después sucede lo contrario. En sentido amplio, el fenómeno del macareo o, mejor dicho, el fenómeno oceanográfico que da origen al macareo, es el que explica la formación de un delta en una zona costera plenamente oceánica, lo que justifica un análisis más detallado y completo, que se presenta a continuación”. (es.wikipedia.org)
      
     Macareo es el brazo de mayor longitud y uno de los más importantes que forman el Delta del Orinoco, especialmente, desde que el Caño Manamo fue cerrado para construir una vía hacia Tucupita, la capital del Estado Delta Amacuro.
El ruido del oleaje en su desembocadura o macareo es muy intenso debido a las mareas y fue notado durante el tercer viaje americano de Colón (el primero a Tierra Firme americana).

Las mareas y los waraos

La penetración de las aguas marinas en el Delta del Orinoco constituye una importante fuente de recursos para los waraos, al permitir la superposición casi diaria de las especies piscícolas tanto oceánicas como fluviales, lo que da origen a una importante riqueza pesquera, hábilmente utilizada por este grupo indígena desde hace siglos.
Este fenómeno del macareo no sólo incrementa el intercambio piscícola entre las aguas fluviales y las marinas, sino que además las aves se aprovechan de este fenómeno, de la misma manera que los guaraos, como lo dio a entender Rómulo Gallegos, en su novela Canaima:

A los macareos han llegado millares de garzas:
rojas corocoras, chusmitas azules y las blancas, de toda  blancura; pero todas albean los esteros
Ya parece que no hubiera sitio para más
y continúan llegando en largas bandadas de armonioso vuelo

Los waraos, el Orinoco y sus aguas

 

En una aptitud por demás inteligente, los indios warao (*) construyen sus chozas (namu, en guarao), o bakoakobo (chozas techadas con temiche) suspendidas sobre las aguas del Orinoco, con lo cual evitan que estas construcciones se inunden cuando el río crece de manera extraordinaria, como la crecida de 1945. Estas plataformas de madera, tipo palafito, impiden que el río desbordado les afecte.

No es como erróneamente asentó Alejandro Von Humboldt en su libro Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, y a partir de allí se repitió por siempre el error de que los indios guaraúnos viven “sobre las copas de los árboles, adonde los misioneros no los pueden seguir”. (**)

Orinoco Flow
http://youtu.be/BJA4hF_9X-A

La gran crecida

Deltanos nacidos en la década del 40 recuerdan que la creciente de 945 causó una gran inundación y grandes pérdidas en la población de Tucupita, donde varias viviendas fueron afectadas por las aguas, muchas personas quedaron damnificadas y otras fueron afectadas. El sector agrícola tuvo grandes pérdidas.


Referencias

(*) De manera totalmente opuesta a los indígenas, los blancos “cara pálida”, hombre blanco, criollos o gente civilizada, sin previsión alguna, construyen sus casas en sitios fácilmente afectables por huracanes o a orillas o encima de los lechos de los ríos, desafiando a la naturaleza. Todo río o quebrada reclama su cauce en un determinado momento.
       A consecuencia de esta imprevisión, cada año las tormentas que afectan las costas de los océanos y la zona del Caribe, dejan a su paso miles de damnificados.
    De la misma forma, sobre fallas geológicas se construyen ciudades y muchas de ellas desaparecieron después de grandes terremotos y debieron ser levantadas en otros sitios.
 (**) Este error, que fue tomado por Humboldt de una obra del siglo XVI (de Walter Raleigh) llegó a perdurar durante más de un siglo en obras como la Geografía de Codazzi y la Enciclopedia Espasa-Calpe, como se señala en una obra del misionero Fray Angel Turrado Moreno publicada en 1945”.

El Orinoco en Tucupita/www.fotopaises.com


Elba Romero López

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