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martes, 20 de agosto de 2013

Evolución de la moneda venezolana 3/5

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     Como quedó anotado en entradas anteriores, antes de que llegaran los españoles a Venezuela trayendo el dinero como instrumento de compra, los indígenas usaban para suplir sus necesidades el intercambio de productos (trueque).
La moneda llegó con los españoles en el año 1498,  pero en las provincias ocupadas fue difícil la regularización de su uso, proceso que duró más de cien años. Todavía en 1.589, por disposición del cabildo caraqueño se usaban las perlas y el oro como forma de pago, forma de pago que duró hasta 1620.
Antes del descubrimiento y conquista ya los indígenas habían evolucionado del trueque simple y puro de un producto por otro, llegando a manejar otras formas más complejas de intercambio, para lo cual usaban algunos productos como forma de pago, considerados por ellos como más valiosos  –elaborados o no– tales como el grano de Cacao, la sal, el tabaco, el algodón o los olicores, o quiteroques, forma de comercialización usada por los indígenas del estado Lara.
En el siglo XVIII, el auge del comercio y la escasez de dinero para el intercambio comercial, obligó a la Compañía Güipuzcoana a introducir al país una considerable cantidad de monedas MACUQUINAS, que eran piezas de plata de forma irregular, traídas de Lima, Potosí y México.
Estas fueron fabricadas a partir del siglo XVI y se usaron en Venezuela hasta mediados del siglo XIX.
Además de las “macuquinas”, en Venezuela circularon monedas extranjeras provenientes de varios países: España, EEUU, Holanda, México, Inglaterra, Colombia, etc., las cuales eran aceptadas normalmente como forma de pago en las transacciones comerciales.
Se fabricaban de distintos metales, especialmente de cobre, plata y oro. A las acuñadas en oro - las más valiosas-, la sabiduría popular las bautizó como “MOROCOTAS”,  junto a las cuales circulaban también  los Cobres y monedas de menor valor conocidas como CENTAVOS, además de las “Señas”, fabricadas de manera artesanal, de metales como el cobre o el estaño y el plomo, debido a la escasez de monedas.
Cuando aparecieron los falsificadores más adelante hubo que eliminarlas y a fabricarlas oficialmente de plata. Esta moneda tuvo vigencia hasta 1811, cuando el Congreso Constituyente de Venezuela puso fin a la fabricación de señas. Todos los materiales y herramientas disponibles pasaron a formar parte de la nueva Casa de Moneda, donde los patriotas iniciaron la acuñación de monedas de plata y cobre, con el propósito de garantizar la circulación de las mismas.
El Congreso Constituyente ordenó entre 1811-1812, emitir un millón de pesos fuertes en cédulas o billetes y acuñar un millón de pesos en moneda de cobre (en piezas de REAL, MEDIO REAL, CUARTILLOS y OCTAVOS).

El gran enredo de monedas

Tras la caída de la Primera República, el realista general Pablo Morillo también  mandó a acuñar sus centavos de un cuarto y de un octavo de real.  Consolidada la Tercera República después de la Batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821, el Libertador unificó el régimen monetario fijando el PESO DE PLATA mediante la Ley de la Moneda de Venezuela. Se acuñaron “SEÑAS” de plata, cuyo valor era equivalente a un cuarto de real.
A esas alturas en Venezuela había un verdadero enredo de monedas circulantes anteriores y nuevas, con denominaciones y valores distintos. Algunas monedas siendo de igual denominación tenían otros valores, formando un gran enredo en las operaciones comerciales y en el pueblo también, y ahí empezó la gente a quejarse.  
Unas monedas tenían su base de cien centavos y otras se dividían en 80 piezas o centavos, creando la gran confusión y enredo. Además el peso criollo perdía un 75% de su valor con respecto al peso fuerte y éste, a su vez perdía un 20% frente a las monedas de oro introducidas desde otras naciones, además del valor de las “señas” que muchas veces eran de carácter local.
En el año 1926 el pueblo se cansó, levantó su voz y reclamó orden en aquel barrullo. Protestó ante el gobierno y en un folleto público denominado “El clamor Popular” exigió orden en el dolor de cabeza creado por la confusa mezcla de monedas, muchas de ellas faltas de ley, sin peso, título ni valor numismático.
“Hay muy pocos pesos fuertes de la estampa de Cundinamarca, llamados comúnmente Colombianos, hay pesetas caraqueñas, pesetas de Morillo y pesetas antiguas macuquinas. Lo que más abunda son reales y medio reales, también macuquinos, y luego entre todo un enjambre de pesetas, reales y medios, que no es posible dar una idea al que no lo experimenta por sí del incesante y enfadoso enredo que ocasionan(…)”.
En el primer gobierno de Páez fue aceptada como de curso normal la moneda de oro estadounidense donde sobresalía “el Águila”, que valía 20 dólares. Esta moneda era muy valiosa y por tanto de circulación limitada, por lo que el gobierno de Páez se vio en la necesidad de acuñar o mandar a fabricar un buen lote, para enfrentar la escasez de las mismas.

El bolívar

La unidad monetaria usada para todas las transacciones en Venezuela, hasta el 1º de julio de 1879, era el “Peso”. A partir de este mismo año se determinó que el BOLÍVAR (de plata) sería la unidad monetaria de Venezuela. Así lo estableció un decreto de fecha 31 de marzo de 1879, durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco.
Con este decreto se logró consolidar el régimen monetario  venezolano. En esta misma disposición se prohibió la circulación de monedas extranjeras, que en lo sucesivo sólo se admitirían en su calidad de mercancías, según su contenido del metal fino.
En 1886, la Casa de Moneda de Caracas acuñó la primera moneda de oro en Venezuela, la cual tenía un valor de 100 Bs., y fue bautizada con el nombre de “Pachano”.
Antes de llegar a esta regularización de la moneda venezolana, el Gobierno intentó ordenar en repetidas disposiciones a lo largo de los primeros cincuenta años del siglo XIX, esta caótica situación, a menudo contradiciendo y rectificando sus propios decretos.
Así anduvo la moneda hasta que las resoluciones de Guzmán Blanco, en 1871 y 1879, pusieron fin a las imprecisiones anteriores.
A finales del siglo XIX todavía se insistía en la necesidad de abandonar la fracción en octavas partes de las monedas y asumir la división de décimos, porque era más sencilla la división. He allí la diferencia de la Locha de 12 cts. y ½ con la moneda de 10 céntimos.


Evolución
Algunas de las unidades monetarias en las que se ha representado nuestra moneda a través del tiempo son:
· Olicores: Eran una especie de “joyas de orfebrería” que fueron fabricados por los aborígenes ayamanes, los cuales consistían en pequeñas figuras de diferentes tipos y colores fabricados con distintos materiales, generalmente en hueso, piedra, arcilla y azabache, etc. los cuales poseían la particularidad de tener un pequeño orificio, el cual servía para ensartarlos y hacer collares y pulseras, muy vistosos y bonitos.
Estas pequeñas “obras de arte”, que se hacían con mucha paciencia y laboriosidad, abundaban en el antiguo pueblo del municipio Torres del estado Lara, llamado `Atarigua´ y se les llamaba olicores por la tradición oral de sus habitantes, los cuales decían que esa era la moneda que usaban los antiguos habitantes indígenas (…).
Estas bonitas artesanías se consiguieron durante muchos años  hasta que el pueblo fue sepultado por las aguas de la Represa de Atarigua, conocida también como la Cuatricentenaria y registrada oficialmente con el nombre de Ricardo Meléndez Silva.
·       Quiteroque: En el Tocuyo, por ejemplo, los indígenas empleaban una moneda llamada quiteroque, que consistía en unas cuentas pequeñas de caracoles, de piedrezuelas de poco valor y huesos de animales, con las que hacían todo tipo de tratos.
·       Monedas macuquinas: “Sobre la diversidad de moneda española y la acuñada en el país, advino una nueva razón de confusión al permitirse el uso de monedas de casi todas las naciones europeas, a lo que se añadió más tarde el peso norteamericano. El Gobierno fijaba cada año el valor de la moneda extranjera en relación al peso sencillo venezolano, que “se llamó también macuquino”. 
        Se imaginó dividido en cien centavos. Sin embargo, sólo equivalía a ochenta de las piezas de cobre de un centavo introducidas en el país. Estos cien centavos imaginarios en que se consideró dividido el peso, se llamaron “centavos macuquinos” para diferenciarlos de los centavos fuertes o de cobre. El peso se dividió en dos medios pesos, en cuatro pesetas, en ocho reales, en diez y seis medios reales, en treinta y dos cuartillos y en sesenta y cuatro octavos de real”.
·       *Morocotas: En principio se llamó “morocota” a la moneda de oro de 20 $ de los Estados Unidos y luego a la Libra o Librita de Oro y después a cuanta moneda antigua de oro existiera, hasta llegar al reconocido “Pachano”.
Según la tradición oral y popular, las monedas de oro fueron bautizadas así, por su parecido con el pez morocoto, también llamado Cachama Blanca, por su figura redonda, rechoncha y de color amarillezco.
·       Cobres y centavos y Señas:
* El Cobre: También conocido como: Cachito, centavito, centavo convención, centavo fuerte, centavo macuquino, charo, chipe, chiva, churupo.
·     El Centavo: también conocido como Nica (Puya, guaso, níquel, chuso), cuyo valor es de cinco céntimos: 20 Nicas equivalían a un bolívar.
·       Pesos:
       Existía el Peso sencillo o macuquino y el Peso fuerte o Peso de oro venezolano también llamado “El Venezolano de Oro” el cual había sido dividido en 4 pesetas (8 Reales y 16 medios reales). El Peso fuerte al cambio,  costaba 4 pesos sencillos.
Todas estas monedas desaparecieron en 1879 por orden del presidente Guzmán Blanco, para darle paso a la nueva moneda “El Bolívar”. A pesar de esto, la gente siguió usando el Peso durante mucho tiempo como moneda referencial para realizar las transacciones, en las cuales el peso equivalía a cuatro bolívares. La costumbre de hablar y hacer transacciones en pesos, se usó aproximadamente hasta mediados de los años 60 del siglo XX. De ahí también la costumbre del venezolano de llamar al bolívar peseta.
El uso de la peseta se mantiene en pocos sitios como moneda para transacciones y apuestas, como las galleras del interior del país, como por ejemplo, en el estado Lara. Al finalizar el encuentro, se cobra y paga cada peso, ganado o perdido, a razón de 4 Bs. c/u.
Locha:


   

 *Melodías cedidas por Jorge Mogollón
Con información y datos de:
 http://monedasdevenezuela.net/Escritos selectos por Pedro Grases y Arturo Uslar Pietri
PEDRO GRASES.1949 Thesaurus. Tomo V. números 1, 2 y 3. Locha, nombre de fracción

Elba Romero López



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